BUENOS AIRES.- Los familiares de los 22 pasajeros fallecidos el miércoles, tras el trágico accidente aéreo producido en Río Negro, deberán soportar momentos dramáticos. Los investigadores ya trasladaron los cuerpos desde el lugar del siniestro hasta la morgue judicial bonaerense, donde las víctimas deben ser identificadas. "Hubo un impacto muy fuerte y la destrucción fue total. La tarea no es sencilla ni rápida. Lamentablemente esto es muy penoso; hay que tener paciencia", dijo el juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes, a cargo la pesquisa.

El Saab 340, de la empresa Sol Líneas Aéreas, despegó el miércoles, a las 20.08, del aeropuerto de Neuquén. Debía aterrizar en Comodoro Rivadavia. Pero se precipitó en el paraje Prahuaniyeu, una meseta patagónica.

Juan Raffo, el piloto de la aeronave, había advertido minutos antes que estaba en emergencia, presuntamente por acumulación de hielo en las alas. Pero esto no se determinó aún. Los expertos tardarán tres meses en saber por qué cayó el Saab 340.

El juez federal Moldes, en tanto, dio las directivas para recolectar toda la evidencia del lugar. "La caja negra será reacondicionada para su estudio", afirmó. En la morgue, los restos de las víctimas serán sometidos a análisis de ADN. Para ello, los familiares deberán remitir documentación que acredite su vínculo, y luego aportarán elementos biológicos para que se realicen las pericias. Esta tarea, advierten los especialistas, demorará cerca de un mes. (Télam-DyN)